DÍA DEL SOMBRERO: LA ENFERMEDAD DEL SOMBRERERO LOCO
Kevin Gorian
Ilustraciones de John Tenniel.
Es casi 100 % seguro que, aunque sea de pasada, hayas escuchado hablar del Sombrerero Loco, ese personaje de "Alicia en el País de las Maravillas" y “A Través del Espejo y lo que Alicia Encontró Allí” que ha sido llevado a la pantalla grande en más de una ocasión. Sin embargo, y a pesar de su divertida adaptación en el séptimo arte, ¿sabías que la expresión “sombrerero loco” o “loco como un sombrerero” tiene su origen en hechos reales? No se trata solo de una invención de Lewis Carroll, quien, supuestamente se basó en el vendedor de muebles Theophilus Carter para crear a su personaje (al cual, por cierto, el nunca se refiere como "loco"), sino de un padecimiento que sufrieron los antiguos artesanos ingleses durante más o menos 300 años. Hoy, Día del Sombrero (ajá, eso existe), te invito a explorar conmigo el origen de este concepto.
Nuestra “historia” se sitúa entre los siglos XVII y XIX, cuando la lana y el pelaje de animales como conejos, liebres o castores era tratada con el proceso de “enfieltrado” para conseguir el material ideal con el cual darles forma a sombreros de gran calidad y duración. El problema con esta técnica era que, para conseguir el acabado deseado, los artesanos tenían que sumergir su materia prima en nitrato de mercurio, un químico que, aunque eliminaba las grasas naturales y abría las fibras para facilitar su trenzado, también generaba vapores tóxicos que eran inhalados durante prolongados periodos de tiempo dentro de los talleres. A la larga, este envenenamiento con mercurio causaba (y sigue causando) toda una serie de síntomas en aquellos que se exponían a los gases: temblores, pérdida de memoria, irritabilidad, confusión, ansiedad, falta de sueño, debilidad en los músculos, caída de los dientes y problemas cardiovasculares. De ahí que se considerara que los fabricantes de sombreros estaban, bueno, locos, cuando en realidad solo sufrían de las consecuencias del desconocimiento de la importancia del uso de mascarillas y guantes.
Por suerte, para los artesanos y la industria en general, a mediados del siglo XIX se empezó a relacionar la aparición de estos síntomas con el uso del nitrato de mercurio, por lo que la gran mayoría de los países comenzaron a prohibir su uso para la fabricación de estos accesorios, fomentando la aparición de técnicas mucho más seguras. Bien por nosotros. Bien por los sombrereros.